¡La
pelea es por el salario!
Un
capítulo de la pelea entre el gobierno K y la oposición
patronal parece estar terminando en una flagrante
derrota de la segunda. No se trata sólo que la justicia
acabe –mediante dos sendos fallos– de aceptar el pago de
la deuda con reservas. Se trata que ante el abismo de una
salida anticipada de Cristina, la oposición se dividiera
y por esa fractura los K lograron
ir recuperando la iniciativa política. Parte de esto
mismo fue la jornada del 24 de marzo donde el gobierno logró
–hasta cierto punto– utilizarla para llevar agua a su
molino.
Con
el Congreso “en receso” hasta después de Semana Santa,
todo el paquete de iniciativas opositoras parece estar en
cuestión. Sin embargo, esto no
cambia la generalidad de la dinámica de la política
nacional, donde la pelea “por las masas” se
va a terminar dirimiendo en el terreno de la inflación.
Por
esto mismo, no hay tarea más importante para la izquierda
independiente que colocar en el centro de la pelea la lucha por el salario impulsando
el desborde a doble cerrojo impuesto por la CGT y la CTA y
buscando que la crisis no la paguemos los trabajadores. El
aumento del 35%, la revisión periódica de los acuerdos y
paritarios electos por asambleas deben ser puntos centrales
de esta pelea.
Con
el apoyo de los “mercados”
Si
el gobierno viene ensayando –bastante cínicamente– un
redoblado discurso “progresista” basado en los derechos
humanos y su aparente “negativa” a impulsar un
“ajuste” en regla de la economía nacional, lo cierto es
que el elemento más “estructural” de su relativa
recuperación de la iniciativa política tiene que ver con la
voluntad de pago a pie juntillas de la deuda externa
argentina…
Aquí
hay varios elementos a destacar. El primero es el que
venimos señalando: la lógica de los susodichos mercados
(los buitres acreedores de la deuda argentina) se ajusta
plenamente al dicho popular “plata
en mano cola en tierra”. Es decir, el gobierno K podrá
no gustarles por su “populismo” y sus cuestionamientos a
la “seguridad jurídica”, pero el hecho que les ha hecho
brillar los ojos es que el gobierno les
ha ofrecido fondos y un mecanismos concreto para pagar la
deuda externa. Los fondos salen de las reservas del
Banco Central. El mecanismo: un nuevo canje de la deuda por
títulos-papeles de deuda del Estado argentino que quedaron
a no más del diez por ciento de su valor y fueron comprados
por los llamados “fondos buitres” (que negocian papeles
“carroña” que nadie quiere), ahora el gobierno les
terminará reconociendo algo en torno al 40 o 50% del valor
nominal, ¡una pingüe
ganancia del 300 ó 400% respecto de su inversión original!
No
contento con esto, ahora el gobierno K ha salido a insistir
que en el caso de que salga bien el canje de la deuda,
entonces hará frente también al pago de la deuda pendiente
con el Club de París (que suma la friolera de 6.500
millones de dólares). ¡Así
es que el “gobierno nacional y popular” se apresta a
llevar adelante el festival de pagos de deuda externa más
importante que se tenga memoria en los tiempos recientes!
Está
claro que frente a esta realidad (y al rompecabezas de la
oposición con su galimatías “de que no se pague con
reservas”) los mercados “votaron por los K”: “El profesor de la Universidad Torcuato Di Tella, Eduardo Levy Yeyati
sostuvo: ‘El mercado vota por los Kirchner, porque son los
únicos que dan señales contundentes de pago, frente a las
declaraciones ambiguas de buena parte de la oposición”.
Otro
elemento que ha contribuido a “aflojar” la coyuntura
para el gobierno es la división que subsiste entre los sectores patronales a la hora de con
qué reemplazar el “modelo K”. En puridad, no hay
mucha claridad al respecto. Está claro que la Mesa de
Enlace del campo tiene opinión formada alrededor de que no
quiere más retenciones, que no tiene problemas con un dólar
en un nivel más bajo, con la aplicación de un ajuste económico
ortodoxo y con que haya mayor desempleo. En este sentido,
instituciones de grandes grupos empresarios como la AEA
tienen sintonía con planteos similares de ajuste ortodoxo y
“previsibilidad jurídica”. Pero también es un hecho
que a nivel de la UIA y sectores como Franco Macri no se
tiene la misma posición. Sigue habiendo empresarios que
defienden al gobierno K y, sobre todo, todos siguen llenándose
los bolsillos de plata a dos manos: “¿Y el arco
empresarial? Muchos quisieran ver a un empresariado
mayoritariamente cohesionado tratando de influir en la
fijación de una agenda más racional. No se pudo aún. ¿Es
un fracaso? La reunión de la AEA, la Sociedad Rural y la
UIA de esta semana da algunas pistas. Un banquero aseguró:
‘Si querían ver un polo empresario que influye en las políticas
fue un fracaso, pero hay que saber que antes de la crisis
del campo hubiera sido imposible hacer un encuentro como el
del miércoles. Las cosas van de a poco y con
dificultades’.
Una explicación posible es que muchas empresas ganan aún mucho
dinero”[2]
La
inflación como espada de Damocles
“El
impacto político de la escalada inflacionaria comenzó a
preocupar seriamente al gobierno de Cristina Kirchner en la
semana que pasó. Todas las miradas se posaron sobre el
guardián de los precios, el secretario de Comercio
Interior, Guillermo Moreno, que comenzó a sugerir para la
próxima etapa ‘medidas más globales’ que las duras
presiones que figuran en su acotado manual”.
Ahora
bien, no se trata de caer en análisis unilaterales que
supervaloren una sola tendencia de la realidad. Si bien es
un hecho la relativa recuperación coyuntural del gobierno
K, esto no quiere
decir que pueda ser extrapolable al conjunto de la realidad
nacional. El hecho es que el terreno “último” de la
disputa entre el gobierno y la oposición patronal –el
terreno que importa realmente a las grandes masas–
es el terreno de la
economía. Y en ese terreno, el hecho más visible y
manifiesto hoy por hoy es el de la inflación de los
precios.
Está
claro que frente a este fenómeno la oposición le da una
interpretación y ofrece una “solución” a gusto y
piaccere de las necesidades de determinados sectores de los
capitalistas. La inflación sería el subproducto mecánico
de la “emisión monetaria”, de los eventuales “déficits”
en el presupuesto del Estado, del reclamo salarial por
“encima de las posibilidades” y, entonces, de lo que se
trataría (dicho obviamente en voz baja), es
de llevar adelante un ajuste que “beneficiaría a los
pobres en la medida que los productos dejarían de
aumentar”…
Por
su parte el gobierno tiene un problema real: concientemente
está alentando el ajuste inflacionario. Porque por un
lado, de esa manera, busca garantizar la continuidad de las
superganancias empresarias. Y por el otro lado no es capaz
de tomar medidas estructurales como un verdadero control de
precios, o el monopolio estatal del comercio exterior al
tiempo que garantizar un proyecto de acumulación económica
estructural que salve las debilidades y dependencia
estructural de la economía nacional respecto del
imperialismo e incremente realmente la producción. Esto
no lo puede hacer un gobierno patronal por más
“progresista” que se presente…
La
situación inflacionaria plantea la eventualidad de la
irrupción de un tercer actor no querido por ninguno de los
dos bandos patronales: los
trabajadores con sus luchas. Éstas están comenzando
lentamente a hacer su aparición en los últimos días. Se
trata de una pelea de enorme importancia para terciar
desde las necesidades e intereses de la clase obrera en la
crisis política y económica nacional.
Portuarios,
alimentación y carne
El
hecho es que, efectivamente, se
están abriendo paso una serie de conflictos de los
trabajadores si bien ninguno ha logrado todavía adquirir
dimensión nacional. A los conflictos docentes
–algunos muy duros como el de Tierra del Fuego– que ya
venían desde semanas atrás, se le han venido a sumar otros
de importancia en los últimos días. Por ejemplo, es el
caso de los aceiteros y, sobre todo, de los estibadores
portuarios de Rosario. Es sabido que por allí pasa una
parte inmensa de las exportaciones sojeras (y de granos en
general) de la pampa húmeda argentina y al parecer ya están
“varados” frente al puerto rosarino la friolera de 5.000
camiones. También está el caso del gremio de la Alimentación
que está realizando quites de colaboración de un par de
horas por turno y donde desde la nueva interna independiente
de Kraft se está levantando el justo reclamo de aumento del
35%. En el caso de la UOM también hay malestar dado que la
patronal ofrece solamente el 15% para todo el año y para
colmo en cuotas (lo que hace que la cifra sea menor aún),
la burocracia de Caló habla del 25% pero la base quiere más.
De destacar en los últimos días está el caso de los
obreros de la Carne que acaban de realizar una nutrida movilización de casi 2.000 compañeros
a la Secretaría de Comercio Interior de Moreno y al
Ministerio de Trabajo de Tomada, donde las consignas más
sentidas fueron las de aumento salarial y rechazo a los
despidos. Y es un hecho que en la generalidad de los
sectores hay inquietud por el tema salarial.
En
estas condiciones, y como señaláramos en nuestra edición
anterior, las burocracias de la CGT y la CTA han venido
intentando poner un doble cerrojo a los reclamos. En
complicidad con el gobierno K lo que tratan de hacer es que
no haya desbordes. Ni
grandes luchas ni que lo obtenido se equipare a la inflación
para que tenga efecto el ajuste inflacionario, la idea es
que los reajustes salariales queden por detrás de la misma.
Por
esta misma razón se trata de impulsar el
desborde a las direcciones sindicales. Se trata de
empujar con todo para el lado de la
realización de asambleas en todos los lugares de trabajo
donde se vote un mínimo del 35% como reclamo general, donde
se plantee la revisión periódica de los acuerdos en virtud
de la real evolución inflacionaria y donde se trate de
imponer la elección de paritarios electos por la base.
También, se trata de dar peleas –como la llevada adelante
por los delegados independientes en el gremio de la Carne–
para que el programa de la lucha sea independiente de todo sector
patronal y en función exclusiva de las necesidades de los
trabajadores.
¡Por
el no pago de TODA la deuda externa!
El
pasado martes 30 se realizó frente al Congreso un pequeño
acto supuestamente por el No pago de la deuda externa… Lo
particular del caso es que en esta oportunidad terminó
estallando sin pena ni gloria el languideciente frente único
que venía impulsando una supuesta campaña por este
objetivo. Campaña que iba desde el mismo Solanas hasta
corrientes de izquierda como el PO y el PTS y de la cual no
venía participando el Nuevo MAS.
Como
es sabido por nuestros lectores, desde el inicio la
circunstancia es que nuestra organización, que lógicamente
está en contra del pago de la deuda externa , no viene
participando de este espacio por razones del programa real
que el mismo encarna.
Desde
el comienzo estuvo el problema que el MST y el PCR se
sumaron alegremente al reclamo de supuesto no pago con
reservas… quedando pegados al ultra-neoliberal Martín
Redrado (en esos momentos presidente del Central) sin decir
una palabra acerca del pago con ajuste ortodoxo que en
realidad impulsa la oposición.
No
pagar la deuda… “ilegítima”
Pero
los problemas siguieron creciendo. El susodicho
“espacio” también incluye a los centroizquierdistas
sojeros Solanas y Lozano. El problema de las posiciones de
estos es doble. Por un lado, Solanas impulsa el no pago solo
de la supuesta deuda “legítima” impulsando su revisión
en el Congreso… Plantea que los pagos vayan a un fondo
“intangible” hasta que se pueda discriminar uno u otro
origen del endeudamiento del Estado argentino…
Debería
estar claro que todo esto es no más que una suma de
inconsistencias dado que el conjunto de la deuda externa es
un mecanismo de hipoteca y transferencia del trabajo no
pagado de los trabajadores argentinos a los bancos, empresas
y entidades imperialistas. Al mismo tiempo: ¿cómo se podría
confiar en el Congreso Nacional de pagadores (desde la UCR
hasta los K pasando por los Pinedo y los Macri) la revisión
de la supuesta “ilegimidad” de una parte
de la deuda?
Por
si esto fuera poco, Lozano agrega más elementos de su
“cosecha”: el hecho es que éste impulsa abiertamente el
pago de la deuda sólo que con otros mecanismos: “no hay
necesidad de usar reservas para pagar deudas públicas”
(Infobae.com, 30-03-10). Más claro agua: ¡hay que pagar
con otros recursos y problema solucionado!
Hace
falta una campaña independiente por el No pago
El
tema es que no sólo el PCR y el MST de Ripoll han venido
estando en frente único con estos pagadores de la deuda,
sino que incluso el PO y el PTS lo han venido haciendo.
Esta
contradicción acaba de estallar. En el acto que estamos
comentando, Pino Solanas impuso el monopolio de la palabra
(solamente habló él) por lo que el PO (e Izquierda
Socialista) se terminaron bajando del mismo con sendas
declaraciones.
Desde
el Nuevo MAS opinamos que ya es hora de poner en marcha una
iniciativa por el No pago de la deuda de manera
independiente de todo sector patronal.
[4]
Está claro que esto no debería ser así: es un factor
de “atraso” en su conciencia. Las masas trabajadoras
deberían interesarse por todos
los problemas de la sociedad. Pero esto depende de
un conjunto de factores, entre otros no sólo la acción
de las corrientes revolucionarias (aunque ésta es
imprescindible), sino también –y en primer lugar– del desarrollo de la crisis política más agudamente y de la dinámica
más general de la lucha entre las clases.